Zeitgeist

Martes 20 de Septiembre de 2011

Bifo y el largo purgatorio europeo

Franco Berardi (Bifo), luego de desarmar los cuentos chinos del discurso neoliberal al que actualmente apuesta la dirigencia del viejo continente, escribe sobre la insurreción y el futuro de Europa en "Il lungo purgatorio che ci attende", traducido por Diego Picotto en Lobo suelto: "El largo purgatorio que nos espera".

[...] Los movimientos debemos estar preparados para esto. La insurrección serpentea en las ciudades europeas. En distintos momentos, en el curso del último año, fue cobrando forma visible: desde el 14 de diciembre en Roma, Atenas y Londres y la acampada de mayo-junio en España hasta las cuatro noches de ira en los suburbios de Inglaterra. Es claro que en los próximos meses la insurrección está destinada a expandirse, a proliferar. Pero no va a ser una aventura feliz, no será un proceso lineal de emancipación social.

La sociedad de los países está disgregada, fragilizada, fragmentada a casusa de treinta años de privatización, de competencia salvaje en el campo del trabajo y de treinta años de envenenamiento psicosférico producido por mafias mediáticas gestionadas por tipos como Berlusconi y Murdoch.

La insurrección que viene no será un proceso siempre alegre, más bien, estará a menudo teñido de racismo, de violencia autoinfringida. Este es el efecto de des-solidarización que el neoliberalismo y la política criminal de la izquierda produjeron en el ejército fragmentado y proliferante del trabajo.

En los próximos cinco años podemos esperar una expansión de fenómenos de guerra civil interétnica, como ya se ha entrevisto tras el humo de la insurrección inglesa, por ejemplo, en los episodios violentos de Birmingham. Nadie podrá evitarlo. Y nadie podrá dirigir esa insurrección que será una caótica reactivación de las energías del cuerpo de la sociedad europea, cuerpo por largo tiempo comprimido, fragmentado y descerebrado.

La tarea que los movimientos deben desenrollar no es provocar la insurrección –dado que ésta seguirá una dinámica espontánea e ingobernable–, sino la de crear (dentro de la insurrección o, mejor aún, en paralelo) las estructuras cognositivas, didáctivas, existenciales, psicoterapéuticas, estéticas, tecnológicas y productivas que podrán dar sentido y autonomía a un proceso, en gran parte, insensato y reactivo.

En la insurrección, pero también fuera de ella, deberá crecer el movimiento de re-invención de Europa, poniendo como primer objetivo el derrocamiento de la Europa de Maastricht, el desconocimiento de la deuda y de las reglas que la han engendrado, al tiempo que se va alimentando la creación de lugares de belleza e inteligencia, de experimentación técnica y política. [...]

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Lunes 12 de Septiembre de 2011

Por cada e-mail que envías, un cartero se queda sin trabajo

Douglas Rushkoff es un teórico de medios, un referente del ámbito ciberpunk, y autor de "Program or Be Programmed: Ten Commands for a Digital Age" y "Life Inc: How Corporatism Conquered the World and How We Can Take it Back", y publicó este artículo en el sitio de la CNN:

¿El trabajo es obsoleto?

Traducción al español del artículo de Douglas Rushkoff publicado en el sito de CNN: "Are jobs obsolete?"

(CNN) El Servicio Postal de los EE.UU. parece ser la última víctima en la sustitución lenta pero constante de los trabajadores humanos por la tecnología digital. A menos que llegue una fuente externa de financiamiento, la oficina de correos tendrá que reducir drásticamente sus operaciones, o simplemente cerrar por completo. Eso significaría unas 600.000 personas que quedarían sin trabajo, y un ajuste de condiciones para 480.000 jubilados.

Podemos culpar a la derecha por su intento de socavar el trabajo, o a la izquierda por resistir desde los sindicatos los recortes de gobierno y empresa. Pero el verdadero culpable —por lo menos en este caso— es el correo electrónico. La gente está enviando un 22% menos de piezas de correo de lo que enviaron hace cuatro años, optando por el pago electrónico y otros sistemas de comunicación que puedan funcionar en internet, en vez de sobres y estampillas.

Las nuevas tecnologías están haciendo estragos en las cifras de empleo —desde expulsión de cobradores de peaje por culpa de los "EZpasses", hasta automóviles auto-conducidos controlados por Google, que convertirán a los taxistas humanos, en obsoletos. Cada nuevo programa de ordenador es, básicamente, algo que hace una tarea que antes hacia una persona. Sin embargo, la computadora suele hacerlo de forma más rápida, exacta, por menos dinero, y sin ningún costo de seguro de salud.

El puesto de trabajo, como tal, es un concepto relativamente nuevo. La gente siempre ha trabajado, pero hasta el advenimiento de las compañías durante el Renacimiento temprano, la mayoría de la gente sólo trabajaba para sí misma

Nos gusta creer que la respuesta adecuada a este problema son los nuevos roles humanos necesarios para un trabajo de más alto nivel. En lugar de cobradores de peajes, habrá trabajadores calificados que repararán y programarán los robots del cobro del peaje. Pero realmente, esto nunca podrá funcionar de esa manera: no es necesaria tanta gente para hacer los robots, como la gente que los robots reemplazan.



Sábado 18 de Diciembre de 2010

El futuro llegó, hace rato

Wikileaks, las intentonas de controlar servicios como YouTube y Blogspot, la necesidad por parte de los gobiernos de monitorear o regular Internet y similares iniciativas confirman que la lucha por la web antes que “2.0”, “digital”, “cyberactiva”, “hacktivista” o whatsoever, es fundamental y primariamente política, tal como siempre han sido todas las luchas por definición de sentido de los espacios.

A la luz de los recientes acontecimientos y en 2010, decir todas estas cosas es una verdad de perogrullo. Así que simplemente mejor limitarse a darle la razón a quienes en 1973 ya decían cosas como estas:

Algunos afirman que dentro de unos años tendremos un terminal en nuestras casas como hoy tenemos teléfono; que viviremos en una sociedad sin moneda en la que todas las transacciones se registrarán por medio de terminales, cargándose o abonándose automáticamente el importe en la cuenta correspondiente. ¿Por qué no? Con un terminal en casa se pueden hacer muchas cosas […]

Pero lo importante es quién será el dueño de la información accesible desde el terminal, quién decidirá lo que es accesible y lo que no lo es. En la sociedad sin moneda podremos ir por la calle sin nuestro billetero, substituido por una simple y ligera tarjeta de identificación; pero en algún lugar podrán quedar registrados, a través de los terminales, todos nuestros pasos, sin posibilidad de evitarlo ni de rectificar. Según esto, todo lo que hagamos podrá ser, quizás, utilizado en contra nuestra. Perspectivas apasionantes y también inquietantes. El futuro de la informática se decidirá fuera de la informática misma. “Los Ordenadores” de Biblioteca Salvat de Grandes Temas, 1973.

Y a quienes allá por los ’80, con mayor lucidez y perspectiva, preveían el futuro de la educación digital mucho mejor que los funcionarios gubernamentales actuales:



Martes 9 de Marzo de 2010

Copy Plagio

[...] En una nota del New York Times dicen con ingenuidad que no existe un “nosotros” en la literatura y remarcan que la creación literaria es un proceso exclusivamente subjetivo e individual. Cierto. ¿Pero qué pasa cuando el autor escritor reinterpreta lo literario circundante bajo un nuevo signo? Esto se debatió largamente cuando lo de Di Nucci, como mencionaba arriba, pero vuelve y volverá varias veces más. ¿Por qué?

Bueno, precisamente por la lógica que nos proponen los medios de comunicación. “Crear” significa cada vez más adaptar, clasificar y volver a armar. Es lo que vemos en la televisión donde no hay un programa nuevo y original desde el año 93, es en internet donde Facebook se convierte en un súper éxito mundial nutriéndose de todo lo que se produce por fuera de él y en el cine donde no se hace otra cosa que remakes. No es que haya menos creadores sino que ahora somos muchos los que tenemos voz y lo valioso no es tanto crear sino categorizar y ordenar de una manera nueva y relevante. [...]

En Hablando del Asunto, reflexionan sobre la autoría, la originalidad y el copyright, a propósito del escandaloso copy/paste de Helene Hegemann (o el de Bernardo Stamateas, Jorge Bucay o el copy/paste más debatido de todos los tiempos).


Y ya que nos referimos al caso Di Nucci, vale la pena aprovechar la ocasión para citar uno de los artículos sobre autoría, copyright y plagio mas radicales que hemos leído por estos lugares, escrito en el fragor de aquellos debates, "Sobre el plagio" de Josefina Ludmer, que arranca asi:

No comparto la idea o el mito del autor como creador y la ficción legal de un propietario de ideas y/o palabras. Creo, por el contrario, que son las corporaciones y los medios los que se benefician con estas ideas y principios. El mito del plagio ("el mal" o "el delito" en el mundo literario) puede ser invertido: los sospechosos son precisamente los que apoyan la privatización del lenguaje. Las prácticas artísticas son sociales y las ideas no son originales sino virales: se unen con otras, cambian de forma y migran a otros territorios. La propiedad intelectual nos sustrae la memoria y somete la imaginación a la ley.

Antes del Iluminismo, la práctica del plagio era la práctica aceptable como difusión de ideas y escritos. Lo practicaron Shakespeare, Marlowe, Chaucer, De Quincey y muchos otros que forman parte de la tradición literaria. [...] sigue aqui

Y otra cosa... ¿Cuál habra sido el último programa original de TV del año 93?



Martes 23 de Febrero de 2010

Metamorfosis, volver a pensarlo todo

[...] La idea de metamorfosis, más rica que la de revolución, contiene la radicalidad transformadora de ésta, pero vinculada a la conservación (de la vida o de la herencia de las culturas). ¿Cómo cambiar de vía para ir hacia la metamorfosis? Aunque parece posible corregir ciertos males, es imposible frenar la oleada técnico-científico-económico-civilizatoria que conduce al planeta al desastre. Y sin embargo, la historia humana ha cambiado de vía a menudo. Todo comienza siempre con una innovación, un nuevo mensaje rupturista, marginal, modesto, a menudo invisible para sus contemporáneos. Así comenzaron las grandes religiones: budismo, cristianismo, islam. El capitalismo se desarrolló parasitando a las sociedades feudales para alzar el vuelo y desintegrarlas.

La ciencia moderna se formó a partir de algunas mentes rupturistas dispersas, como Galileo, Bacon o Descartes; luego, creó sus redes y sus asociaciones; en el siglo XIX, se introdujo en las universidades y, en el XX, en las economías de los Estados, para convertirse en uno de los cuatro poderosos motores del bajel espacial llamado Tierra. El socialismo nació en algunas mentes autodidactas y marginalizadas del siglo XIX, para convertirse en una formidable fuerza histórica en el XX. Hoy, hay que volver a pensarlo todo. Hay que comenzar de nuevo.

De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida.



Viernes 19 de Febrero de 2010

Los hackers de la sostenibilidad

Hace unos meses salió un artículo interesante en las indias que hacía referencia a movimientos dedicados al desarrollo colaborativo de herramientas para comunidades fuera de la grid, replicables, open-source, resilientes y modernas, un intento de transladar la logica de las comunidades de software libre a otros ámbitos más materiales que virtuales, comunidades con autonomía de recursos y energía.

Luego comentaban sobre el segregacionismo marino (la idea de crear comunidades en espacios fuera de la influencia de los estados nacionales, con la que sueñan libertarios que van desde millonarios que se caen del partido republicano por la derecha, hasta "catastrofistas" verdes europeos) y ahora preguntan sobre cuánto convergen muchas de esas visiones.

No se pierdan el mapa de los miedos, ¿qué lugares seguros quedan en el planeta?.



Domingo 31 de Enero de 2010

Entrevistan a
David de Ugarte

"[...] Sin embargo mientras la estructura de la información se distribuía, la estructura física, los servidores donde esa información se almacenaba y procesaba se concentraba, se centralizaba. Las posibles consecuencias las hemos visto en China e Irán, una red dependiente de grandes nodos es una red muy frágil ante un poder que se siente amenazado. Y no hace falta irse a aquellos países, la democrática Francia o España, están viviendo ásperos debates sobre el control estatal de la información que no significan lo mismo cuando la información está repartida en millares e incluso millones de máquinas que cuando están en las instalaciones de tan solo dos empresas. Empresas que por cierto, cada vez se muestran más conscientes del poder que les otorga acceder a nuestros datos… y no siempre con intenciones encomiables.

"[...] Ahora que hay una verdadera experiencia social en el uso de las nuevas tecnologías, que la sociedad se ha apropiado de esa lógica de interacción y comunicación, lo que tenemos es que reapropiarnos de la red a un nivel más básico: las comunidades, los clubs, las asociaciones, las redes de amigos pueden crearse de forma casi gratuita sus propios servicios sin necesitar de los gigantes corporativos como Google o Facebook."

¿Qué significa ser "indiano"? ¿Qué es el ciberpunk? ¿Qué hace la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas? y muchas preguntas responde David de Ugarte al semanario uruguayo Brecha, en una entrevista interesante



Viernes 30 de Octubre de 2009

«Tragedia de los comunes» descansa en paz...

Elinor Ostrom, un Premio Nobel a los buenos.

"La viejas fábulas son duras de matar. Seguramente asi fue con la llamada «tragedia de los comunes», uno de los mitos más duraderos de la pasada generación.
En su famoso ensayo de 1968, el biólogo Garrett Hardin afirmó que es prácticamente imposible para las personas manejar recursos compartidos como bienes comunes. Invariablemente, alguien va a dejar que sus ovejas pastoreen abusivamente sobre un pastizal compartido, y los bienes comunes colapsarán. O al menos, eso dice la fábula."

Asi comienza un artículo de David Bollier[1] que aparece en el sitio de la revista Forbes, comentando el reciente Nobel de Economía a Elinor Ostrom. A continuación, nuestro (intento de) traducción del resto del artículo, (y no pudimos dejar de sucumbir a la tentación de agregar nuestro propio resaltado):

"De hecho, tal como el trabajo pionero de la Profesora Elinor Ostrom a lo largo de las últimas tres décadas ha demostrado, comunidades auto-organizadas de 'commoners' son muy capaces de gestionar bosques, pesca y otros recursos finitos sin destruirlos. El lunes, Ostrom ganó el Premio Nobel de Economía por explicar como funcionan los bienes comunes en la vida real, especialmente en el manejo de recursos naturales."

"Artificiosos experimentos del «dilema del prisionero» desde hace tiempo han pretendido mostrar la futilidad e irracionalidad de la cooperación de unos con otros. Pero el trabajo de Ostrom ha demostrado que las personas pueden de hecho desarrollar sistemas de comunicación y coordinación para trabajar juntas en la gestión de la riqueza colectiva. Pueden cultivar confianza recíproca y normas sociales necesarias para asignar los recursos escasos con justicia. Pueden elaborar reglas efectivas y sanciones graduales para castigar free riders y vándalos. La «tragedia», aunque siempre posible, no es inevitable."

"Un hito en la obra de Ostrom 'Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action' explica como estos principios se presentan en diferentes contextos—entre agricultores en Valencia, España, quienes han gestionado canales de riego por cerca de 1000 años, o entre aldeanos suizos, quienes han manejado sustentablemente praderas de pastoreo alpino por centurias, y muchos otros."

"En un momento en el cual el secreto de la sustentabilidad medioambiental sigue sin descubrirse, el trabajo de Ostrom tiene mucho que decir. Por ejemplo, si la regulación gubernamental tradicional es demasiado ineficiente y no da respuesta a la coyuntura local, Ostrom ha propuesto «planes gubernamentales de alcance limitado» que dejan a los participantes elaborar las reglas ellos mismos, con sujeción a ciertos principios de diseño general (límites claros a los espacios públicos, la participación de todos los afectados, monitoreo, etc). Tales enfoques dejan a la gente diseñar sus propios regímenes de gobernanza, que son a medida de las peculiaridades de los recursos locales, y pueden aprovechar la familiaridad personal de los comuneros con éstos."

"Los burócratas a veces no tienen la información correcta, mientras que los ciudadanos y los usuarios de los recursos si, declaró recientemente Ostrom a un periodista. La gran virtud de los commons es que pueden ser la respuesta, una forma eficaz de administrar un recurso en el interés público sin regulaciones ni legalismos de mando-y-control."

"Quizás el ejemplo más claro de este escenario sea Internet. Gracias a un conjunto compartido de protocolos técnicos no-propietarios que permiten que diferentes tipos de computadoras interactuen unas con otras, Internet se ha convertido en el mayor y más robusto bien común de la historia. Cualquiera puede armar una comunidad para su propio nicho: seleccionar y compartir fotos, música, vídeos, blogs, investigación y mucho más."