
La Floralis Generica es uno de los monumentos más conocidos de Buenos Aires, sin embargo, publicar una imagen sin la autorización por escrito del arquitecto autor de la obra, según la 11723, es un delito. (origen de la imagen: barbutti)
Wikipedia ama los monumentos
"Wiki Loves Monuments" es una convocatoria abierta en varios países europeos: el viejo continente tiene cientos de miles de monumentos históricos y edificios de gran importancia histórica y cultural, la mayoría de los cuales aún no tienen imágenes disponibles de manera libre en Internet. Entonces, Wikimedia —el repositorio multimedia de Wikipedia— convoca a voluntarios para que les tomen fotografías, y las suban a su repositorio con una licencia libre, permitiendo que este patrimonio pueda estar accesible para todo el mundo. Aunque la acción parezca muy encomiable, y a lo sumo inofensiva, en varios países —en la medida que las obras fotografiadas no estén en dominio público— esta práctica constituye un delito.
Desde que internet hizo que copiar y publicar se volviese algo tan corriente como sacar hielo de la heladera, las leyes sobre derechos de autor pasaron de ser un marco legal que regulaba la relación económica entre autores, intérpretes, editoriales o discográficas, a convertirse en un amenazante régimen normativo para todo el mundo, transformando acciones inofensivas y banales en serias violaciones al código penal. En efecto, en muchos países fotografiar un monumento o un edificio en pleno espacio público, y luego publicarlo (por ejemplo en algún sitio web), puede terminar en un proceso legal digno de una obra de Kafka. La Argentina, lamentablemente, es uno de esos países.
Nos estamos refiriendo a un concepto extraño, conocido como "libertad de panorama", o mejor dicho, a su ausencia. Lo revelador del asunto, como veremos, no es la excepción en sí, sino el absurdo de que tal excepción tenga que existir. Como explicaba MEC hace unos meses en nuestro (anti)Día de la Propiedad Intelectual, el copyright es la excepción, no el estado natural de las cosas... Pero si se parte de premisas ridículas (la "propiedad" sin límite sobre lo intangible), se termina en consecuencias también absurdas. Algunos casos sorprendentes, para ilustrarlo:
Un parque público, pero no tan público

El "Cloud Gate" es un monumento del "Parque del Milenio" en Chicago. El municipio cobraba entre 50 y 350 dólares para poder fotografiarlo
El "Parque del Milenio", es un parque ubicado en la zona céntrica de la ciudad de Chicago. Luego de su apertura en 2004, con sus anfiteatros, obras de arte y arquitectura vanguardista, se convirtió en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Tanto que reunió unas 300.000 personas durante las celebraciones inaugurales. No es para menos tanto festejo, Chicago gastó 270 millones de dólares de fondos públicos en su construcción.