Editoriales

Sábado 31 de Diciembre de 2011

SADE: Los infortunios de la virtud


Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones y otros, en la reunión de organización de la Primera Exposición del Libro Nacional.

"Yo auguraría a los artistas y escritores argentinos una prosperidad mayor que la que les va a importar esta ley, si todos los argentinos supiesen leer y escribir; si todos tuvieran necesidad intelectual de poseer en su casa una pequeña biblioteca."

Enrique Dickmann, en ocasión de su discurso parlamentario en la sanción de la ley 11.723 de Propiedad Intelectual, en 1933.

Corría el año 1928. El primer día de la primavera coincidió con la inauguración de la Primera Exposición Nacional del Libro, en el Teatro Cervantes, que a la sazón se convertiría en un día y en una fecha emblemática para la inauguración de otra institución argentina de larga data: la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Su primer presidente fue Leopoldo Lugones, ya por aquel entonces abiertamente fascista. El Ministro de Instrucción Pública, Roberto Marcelino Ortiz, sería el encargado de dar el primer discurso en nombre del Poder Ejecutivo de la Nación, donde ensalzó la creciente industria nacional del libro, el papel de los libros en el alfabetismo de las nuevas generaciones argentinas y la conquista del pensamiento argentino en el campo de de la especulación científica y literaria universales.

Aquellos hombres que fundaban la SADE por segunda vez[1], se servirían bastante bien de los favores de Roberto Ortiz. En aquel momento, Ortiz acompañaba al presidente electo democráticamente Marcelo T. de Alvear, quien en 1937 perdería la carrera presidencial contra el propio Ortiz, luego de que éste último perpetara el fraude electoral. El 24 de octubre de 1938 y por decreto Nº 15.664, es decir, durante la Década Infame, y luego de haber ganado la presidencia gracias al fraude, el Dr. Roberto Ortiz le concedería a la SADE la personería jurídica.



Miércoles 28 de Diciembre de 2011

Bienvenidos al Dominio Público: Virginia Woolf

fotografia de Virginia Woolf

"Las obras maestras no son nacimientos únicos y solitarios, sino que son el resultado de muchos años de pensamiento común, pensados por el conjunto del pueblo, por lo que la experiencia de la masa está detrás de la única voz." *

Hace setenta años, un frío y luminoso día de primavera, envuelta en su abrigo y ayudada por su bastón, la mujer salió de su casa y se dirigió hasta la orilla del río Ouse, llenó de piedras sus bolsillos y se arrojó al cauce de agua. Su cuerpo fue hallado casi un mes después. Dejó una carta dirigida a su esposo, que finalizaba diciendo No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros. La mujer se llamaba Virginia Woolf.

Desde joven, Virginia se lanzó a conocer el mundo a través de la inagotable biblioteca de su padre, el novelista, historiador, ensayista y alpinista Sir Leslie Stephen, y pasó el resto de su vida inmersa en el sofisticado ambiente literario e intelectual londinense. Su condición de mujer, le negó la educación formal que si recibieron sus hermanos.

Tras la muerte de su madre en 1895 y de su padre 9 años después, los Stephen —que eran varios hermanos— se mudaron a una casa ubicada en el barrio de Bloomsbury cerca del British Museum, lugar que se convirtió en centro de reunión de notables intelectuales, artistas y personajes de la época: John Keynes, Roger Fry o E. M. Forster eran algunos de los nombres que frecuentaban las veladas. Aunque el "Círculo de Bloomsbury" ganó notoriedad cuando algunos de sus miembros llevaron a la práctica el célebre "Dreadnought Hoax" que puso en ridículo a la armada británica, consiguiendo que su buque insignia, el acorazado H.M.S. Dreadnought, fuese presentado con toda pompa y protocolo ¡a una supuesta delegación de miembros de la realeza de "Abisinia" que sólo pronunciaban las palabras "Bunga-Bunga!. Entre los disfrazados estaba Virginia y su hermano Adrian.

Dreadnought HoaxLa primera de la izquierda, Virginia Woolf disfrazada como un miembro de la realeza de la falsa delegación de Abisinia (al centro su hermano Adrian), que puso en ridículo a la Armada Británica [fuente imagen]

De las tertulias también participaba el escritor Leonard Woolf, con quien Virginia contrajo matrimonio en 1912, y estuvo casada hasta el día de su muerte.

Junto con Joyce o Proust, Virginia Woolf se convirtió en una de las figuras más relevantes de la narrativa modernista. En "Orlando" —su novela más popular, inspirada y dedicada a su amante, la poetisa Vita Sackville-West— desafía con audacia el corset victoriano contra el cual el modernismo se rebelaba. Liberándose de prejuicios y tabúes, la autora hizo que su protagonista cambie de sexo y mantenga relaciones con hombres y mujeres, a través de 500 años de historia inglesa. En el medio se burla de la moda, de las tertulias como las que ella misma organizaba, o de la literatura y de los escritores. Y todo escrito por una recatada y sensata mujer de la clase acomodada londinense...



Viernes 23 de Diciembre de 2011

Orsai y mis regalos navideños

Me llegaron dos regalos navideños esta semana, el primero material, está en la foto de ahi arriba (aunque no corresponde abrir tu regalo un dia antes no?)

La escritora Lucía Etxebarría [ABC]

El segundo, aparece en el blog orsai, y como es inmaterial es para compartirlo entre todos, tiene que ver con una escritora que dejó de escribir porque le parece inaceptable que la puedan leer sin pagar, y con otro que le parece inaceptable que sin pagar no lo puedan leer:

[...] Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: «qué bueno, cuánta gente me lee». Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: «qué espanto, cuánta gente no me compra».

El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.

El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.

Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo. Hace un par de semanas viví un caso muy clarito de lo que ocurre cuando estos dos mundos se cruzan. Se lo voy a contar a Lucía, y a ustedes, porque es divertido: [...]

Imperdible el artículo en orsai, el blog de Hernán Casciari: "Para ti, Lucía", en respuesta a la nota publicada en ABC "Lucía Etxebarría deja de escribir por culpa de la piratería".



Viernes 2 de Diciembre de 2011

Casciari: los lectores y los autores, y nadie más

[...] Las decisiones culturales empiezan de a poco a estar en nuestras manos. Ya no le hacemos caso a altavoces únicos que nos dicen lo que hay que hacer, somos nosotros los que comunicamos.

Somos cuatrocientos millones de personas que hablamos en español. Cada uno de nosotros, cada región, tiene una jerga distinta, que nos hace únicos, pero que también nos enriquece. Nos entendemos.

Internet llegó hace un tiempo para unirnos, para decirnos que se pueden hacer cosas juntos, y sobre todo en la cultura que es la base fundamental de la complejidad de la mente.

Hace casi diez años abrí un blog porque me sentía solo, en un país extraño. Me sentia fuera de juego, necesitaba comunicarme con los míos y por eso le puse orsai.

Hoy estoy seguro que la industria de la cultura somos los lectores y los autores, y nadie más. Y que la otra industria, la que le teme a los cambios, la que intenta hacernos creer que internet es un lastre, la que rasguña y la que daña, se está muriendo. Y la vamos a ver morir.

La cultura tiene que ser libre y tiene que ser gratuita.

Yo les convoco a autores, editores, a que cada vez que vendan un libro lo pongan en PDF gratis el mismo día que sale a la venta en góndolas porque van a vender más.

Estuvimos años dependiendo de una industria codiciosa, comprando lo que ellos querían que comprásemos.

Y de repente, y cada vez más... están quedando en orsai.

Hernán Casciari cuenta en TEDxRiodelaPlata, cómo empezó sólo con un blog, como cometió el error más grande de su vida al aceptar la intermediación de la industria cuando tuvo éxito, y cómo un día decidió mandarla a la mierda. ¡No dejen de ver la conferencia completa!.

Mientras, la noticia de hoy es que "Zapatero retira la Ley Sinde tras un duro enfrentamiento en el Consejo de Ministros" y que José Blanco, Ministro de Fomento (obras públicas), llegó a decir en el consejo, que la aprobación del reglamento antidescargas "sería el fin del PSOE".

Hay esperanza.



Martes 25 de Octubre de 2011

Polémico fallo contra Taringa!

[...] tratar de frenar la circulación de obras digitalizadas es como tratar de hacer agua que no moje, como tratar de frenar la humedad, es algo imposible, porque la lógica de lo digital es la copia.

Hay dos cosas que yo quisiera puntualizar:

En primer lugar, si se llega a encontrar culpable a Taringa del delito de linkear, lo que vamos a estar haciendo es atacar el corazón mismo de lo que es internet hoy. En el momento que Tim Berners-Lee desarrolla la web como la conocemos hoy, lo que desarrolla es el sistema de hiperlinks. Es esto, la posibilidad de interlinkear cosas. Si decimos que eso es delito, las empresas de tecnología de Argentina mejor que vayan a otro lado porque van a quedar en un nivel de inseguridad jurídica tremendo.

Y la otra cuestión —y esto no lo decimos nosotros acá en Argentina, ya han dado alerta los Relatores de Libertad de Expresion de Naciones Unidas, de OEA y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos— ¿queremos que una empresa privada esté controlando todo lo que los usuarios publican "por las dudas" que se vaya a cometer un delito? [...]

Así opinaba Bea (que por aquí no necesita presentación), consultada por el periodista Federico Wiemeyer en el piso de TN, junto a Nicolás Tato (abogado especialista en Derecho Informático de la Universidad del Salvador), que reflexionaron sobre Taringa, los nuevos y viejos modelos de negocios y el delito que cometemos todos:



Domingo 24 de Julio de 2011

Los Dinosaurios del Copyright

infografia | dinosaurios | evolución | copyright | internet


Los Dinosaurios del Copyright

Una especie en vías de extinción

El copyright era un antiguo ecosistema prehistórico, vigente durante una era tecnológica caduca conocida como periodo analógico. Su característica distintiva era que la interdependencia entre cada organismo, estaba signanda por la escasez: los flujos inmateriales necesitaban de copias materiales, que eran escasas. El copyright marcaba inflexiblemente dominios y territorios en el periodo analógico mediante el establecimiento de monopolios. Es por esto que las estructuras verticales, aparatosas, territoriales y de gran tamaño constituían una ventaja selectiva: las especies dominantes de la cima de la pirámide o cadena trófica, eran lentas y gigantes: no necesitaban grandes cerebros, pero si grandes monopolios que les permitieran centralizar y optimizar la producción y la distribución. El peso aplastante de estos gigantes analógicos promovió un ecosistema uniforme y poco diverso, el ecosistema del copyright.



Jueves 14 de Julio de 2011

Dickmann, el diputado copyfighter de 1933

"Estamos creando por ley una nueva propiedad y los socialistas que somos críticos de la propiedad ya constituida, hemos de ser muy parcos en la creación de nuevas formas de propiedad; hemos de establecerla con toda clase de limitaciones, restricciones; denunciándolas desde su creación en todas sus fallas o defectos."

El diputado Enrique Dickmann, nació en Letonia 1874 y emigró junto con su familia a Entre Ríos en 1891. Conoció al fundador del Partido Socialista, Juan B. Justo, durante su juventud, en un calabozo. Siguiendo su consejo estudió medicina y se recibió con medalla de oro. Fue elegido diputado varias veces por el socialismo, y destacó un como un orador filoso. Fue autor de varios libros y director de La Vanguardia. Por su actitud dialoguista con Perón, fue apartado del partido, en 1952.

La ley Noble

En septiembre de 1933, durante los debates por la ley de propiedad intelectual 11723 impulsada por Roberto Noble (fundador de Clarín en la década siguiente), el Diputado por la Capital, Enrique Dickmann, a diferencia de los demás legisladores, realizó una serie de lúcidas y sorprendentes críticas al proyecto, y en general, a los fundamentos de la "propiedad artística y literaria", en una época donde muchas de sus consideraciones eran sólo especulaciones filosóficas, pero que en el contexto tecnológico actual cobran notable actualidad:

Establecido que nadie puede invocar ser propietario de su obra, en el sentido material de la palabra, es indispensable tomar ese género de propiedad con un espíritu de crítica, con un criterio de relatividad, que es útil que conozcan los artistas y los escritores. Ellos no conquistan su propiedad por la espada; la consiguen por la ley que dicta el legislador; y deben comprender su relatividad, no deben ampararse a su sombra para lucrar y negociar con los impulsos de su corazón y la inteligencia de su cerebro

"Material" no es igual a "inmaterial"

En efecto, durante toda su intervención Dickmann no deja de poner el acento en esta singularidad de la nueva propiedad, que poca relación guarda con la propiedad material. Esta es una verdad de perogrullo que todos los teóricos expertos en la materia, hasta los mas fundamentalistas, admiten: la llamada propiedad intelectual no es igual a la propiedad material. Todos, claro, menos nuestro Secretario de Cultura Jorge Coscia, que al parecer ignora completamente esta cuestión. Dickmann, hace 80 años, lo explicaba con mucho sentido común:



Domingo 5 de Junio de 2011

Derecho de Autor e Industrias Culturales, MICA 2011

Antes de empezar a hablar de lo que tenía pensado hablar hoy, que es el tema de la charla, quería hacer una pequeña nota al pie, pero que aparte es una pequeña aclaración sobre algunas cuestiones que están a la vista. Cuando llegué al predio, me puse una remera que dice Taringa!. Y esto es una declaración política. Es una declaración política que tiene que ver exactamente con una declaración, también política, que fue emitida este miércoles primero de junio, por los relatores de libertad de expresión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP). Emitieron una declaración por la cual dicen que no se debe pedir a los proveedores de servicios de Internet, incluyendo los proveedores de hosting, los buscadores, los proveedores de servicios de contenido, que den de baja contenidos, o materiales bajo derecho de autor, sin que medie una orden judicial fehaciente. Esto es básicamente para proteger el debido proceso y la libertad de expresión. De lo que se está acusando a los dueños de Taringa! es de no haber hecho un ejercicio privado de la policía, cosa que no corresponde. El fallo que procesa a los dueños de este portal argentino, se basa en que ellos permitieron que existieran links, cuando en ningún momento medió una orden judicial para dar de baja a estos links. Beatriz Busaniche.

Así es como Bea inició la mesa sobre El derecho de autor en las industrias culturales, ¿quién se beneficia? en el marco del Seminario Internacional Derecho de Autor en Industrias Culturales. Alcances de la Legislación, Protección y Nuevas Tecnologías, el pasado sábado 4 de junio en el MICA. Estuvieron presentes en la mesa Joost Smiers (Holanda, autor de Un Mundo Sin Copyright), Beatriz Busaniche (Argentina, Fundación Vía Libre), Pablo Webrait (Argentina, abogado especializado en propiedad industrial e intelectual) y Gabriel Diner (Dirección Nacional de Industrias Culturales, Secretaría de Cultura de Nación) como moderador.



Viernes 3 de Junio de 2011

"Te rompen el culo como quieren"

Todas las editoriales mienten —me dijo Horacio Altuna, uno de los bestsellers mundiales del comic—; las más honestas te roban el veinte por ciento, y de ahí para arriba. Te atan a cinco años de permanencia, te quitan los derechos de tu obra, nunca te ofrecen sistemas de verificación de ventas. Lo tienen todo controlado para engañarte.

Lo visité en su casa de Sitges cuando preparábamos el primer número de Orsai. Fui, con timidez, a pedirle consejo sobre ilustradores y, si había suerte, convencerlo para que quisiera colaborar en el número dos. Horacio es, además de talentoso, muy exclusivo. Dibuja en Playboy, edita en Estados Unidos, en Francia; no trabaja en cualquier lado. Pero entonces ocurrió algo que no estaba en los planes. Ese mismo día había aparecido una reseña en el diario Público sobre nuestra futura revista y Horacio había sentido curiosidad por mi renuncia pública a Random House Mondadori y los periódicos donde trabajaba. Estaba muy interesado en el sistema “nadie en el medio”, porque en la estructura tradicional del negocio se sentía asfixiado.

Me contó sus desavenencias con la industria: contratos esclavos, porcentajes ridículos, escandalosas mentiras a la hora de explicar el número de ventas. Es decir: lo mismo que nos pasa a todos los que alguna vez publicamos, pero multiplicado por mil, porque es Altuna. Me confió anécdotas muy desagradables sobre las mafias de la distribución, sobre los engaños sistemáticos y los chantajes a los autores, y me explicó también las diferentes técnicas de fraude que utiliza Francia, España, Estados Unidos, Latinoamérica.

Te rompen el culo como quieren —me dijo, resignado—. Hace treinta años que intento salir del bucle de esa estafa, pero no hay manera. [...]

Seguir leyendo Adiós, industria editorial, por Hernán Casciari en orsai.




Viernes 13 de Mayo de 2011

Somos los negros de Taringa!

Un resumen de la cuestión es: a) a Taringa no se le demanda por hacer plata o no; se le demanda por el art. 72, inciso a), b) a Taringa! no se le demandó por el software privativo o por la música de Britney Spears: a Taringa! lo están demandado por la misma empresa loable de los Horacios Poteles, es decir, porque sus usuarios subieron libros; c) a Taringa! se lo demanda por ser partícipe necesario. Por supuesto que esto es una cuestión de libertad de prensa: es como si se acusara a un gran diario argentino por los clasificados del rubro 59, que deben generar más daño que los links que publican los taringueros; d) a Taringa! se lo está demandando por no haber vigilado lo suficiente a sus usuarios; e) a Taringa! se lo está demandando por enlazar a contenido que está en otro lugar. Oigan bien esto: enlazar a contenido que está alojado en otro lugar. Es decir, por cometer el delito de realizar una práctica que los blogueros hacemos constantemente, que es enlazar a contenido alojado en otro lugar.

Ahora bien, de pronto, muchos blogs de tecnología "serios" decidieron no defender a Taringa! Muchos usuarios espantados dijeron "yo bajo archivos, pero nunca al nivel de lo que lo hace un usuario de Taringa!" (?). Otros blogueros igual de "famosos" comentaban que "los usuarios de Taringa son molestos porque no saben usar la Internet".

Más allá de la suma de argumentos falaces que exhiben algunos (puesto que el procesamiento de Taringa! no dice que sea ilegal ganar dinero, y la cuestión del dinero no es lo que está en discusión), pareciera ser que acá el meollo del asunto es más simple de lo que se podría llegar a pensar: es la eterna dicotomía entre los negros de mierda y las élites intelectuales, que quieren estar junto a los trabajadores pero siempre y cuando tomen otros vinos, escuchen otra música y lean otros diarios.

Hay un prejuicio respecto del usuario medio de Taringa!: usa Windows todo pirateado, no conoce Linux, no sabe hablar ni escribir (es, en otras palabras, un HOYGAN), es alguien que "no maneja la Internet" (porque no conoce ni los gadgets ni las apps o las extensiones que están de moda), que sólo se baja basura "comercial" y que no respeta nada, y llegado al caso, en un ejemplo de gorilismo extremo, al usuario de Taringa! los mismos defensores de "compartir no es delito", pueden acusarlo de que ni siquiera respeta la propiedad intelectual porque postea links de descarga a software privativo. Todos sabemos, además, que los usuarios de Taringa! son sólo niños de entre 13 y 17 años que ya se les pasará la racha cuando toquen una teta por primera vez (el mismo prejuicio corre para los hermanos Botbol).