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¡Feliz Día del Dominio Público 2012!
Como todos los 1º de Enero de cada año se celebra en todo el mundo el Día del Dominio Público, la fecha en la cual los autores muertos hace 70 años, ingresan al Dominio Público. Llamado "páramo", o incluso "piratería legal" por los enemigos de la cultura, el dominio público es el acervo común de las obras que retornan al patrimonio colectivo. El concepto adquiere mayor relevancia, en la medida que las tecnologías digitales posibilitan que las obras en dominio público, puedan convertirse cabalmente en un recurso a ser masivamente socializado. Paradójicamente (o mejor dicho, por esa misma razón) las leyes y regulaciones lo limitan cada vez más, alejándolo con plazos más extensos y con capas insólitas de "derechos":
La existencia de un dominio público rico y diverso es indispensable para la diversidad cultural y la libertad de expresión. La actual disponibilidad de tecnologías que permiten digitalizar obras en dominio público y ponerlas al alcance de la ciudadanía a través de sitios web especializados como Wikimedia Commons o los mismos sitios web de los museos y archivos que los custodian inaugura una serie de oportunidades nunca antes posible, pero pone sobre la mesa una larga serie de nuevos cuestionamientos que requieren análisis y debate.
(Bea en "Digitalización del Dominio Público. Regulaciones y propuestas en relación al dominio público digital").
Cuando Lawrence Lessig propuso, a comienzos de este nuevo milenio, un sistema de renovación y registro obligatorio de copyright en Estados Unidos, al precio simbólico de un dólar --conocida como la "Ley Eldred"-- para solucionar el problema de las "obras huerfanas" (quiza el 99% de las obras), recibió una oposición frontal por parte de la industria que lo sorprendió ¿Por qué? ¿acaso no eran obras sin posibilidad de explotación comercial, que ya no le interesaban a nadie? la motivación profunda de la industria era aún más extremista que lo imaginado:
El esfuerzo para bloquear la Ley de Eldred es un esfuerzo para asegurar que el dominio público nunca será competencia, que no habrá ningún uso de contenidos que no esté comercialmente controlado, y que no habrá ningún uso comercial de contenidos que no exija su permiso primero.
(Lawrence Lessig en "Cultura Libre", Capítulo 14).
En efecto, no queda más remedio que recorrer Internet o la Wikipedia para redescubrir a la mayoría de los autores que entran a dominio público cada año, aunque hayan sido ampliamente reconocidos en su época. Luego de períodos de tiempo tan ridículamente extensos, apenas si quedan vestigios del tejido de citas culturales que lleguen hasta el presente. Sin duda, la industria se asegura que todo aquello que no esté fuera del circuito comercial, no circule, y no sea nunca competencia: para cuando se liberen sus derechos, ya serán olvido.
Aqui nuestro humilde esfuerzo para tratar de evitarlo.
(1) El Lissitzky: Si Usted es un humano "no-diseñador", no habrá oido hablar mucho de Lazar Markovich Lissitzky, o simplemente El Lissitzky, una de las figuras más influyentes en arte y diseño, provenientes del constructivismo ruso. Cuando todo estaba por reinventarse en los tiempos heroicos de los soviets, Lissitzky adhirió plenamente a la corriente suprematista del pintor y teórico Kazimir Malévich, que colocaba a la vanguardia del arte, al servicio de la vanguardia de la revolución. Es el autor de "Golpead a los blancos con la cuña roja" una de las obras más emblemáticas del primer período de la revolución. Lissitzky enseñó en el Vkhutemas —la escuela rusa de diseño, hermana menos conocida de la célebre Bauhaus—, y fue una figura influyente de la mencionada escuela de diseño alemana y del movimiento De Stijl holandés. Por las extrañas vueltas de la remezcla y la reapropiación de estéticas, las formas características del constructivismo ruso empezaron a verse nuevamente en marcas, logotipos, tipografías y folletos publicitarios de los 80, bajo la influencia del punk y del diseñador inglés Neville Brody, pertinaz plagiador a conciencia de muchas obras constructvistas. Claro que a diferencia de los frívolos '80, la idea del diseño como herramienta para el cambio social, había quedado algo pasada de moda. Lissitzky murió de tuberculosis en Moscú, en 1941, continuando con su trabajo experimental, a pesar de Stalin y del realismo socialista.