Derechos retrográficos

Lunes 23 de Enero de 2012

Hacer fortuna "robando" la propiedad intelectual de otros:
los piratas de Hollywood

Los empresarios "legales" del cine, establecidos en su mayoría en Nueva York, miembros de la "Motion Picture Patents Company" (MPPC). El tercero desde la izquierda, es Thomas Alba Edison, el inventor de la cámara de cine. Como no se puede hacer uso comercial de un invento mientras este vigente su patente, se necesitaba una licencia de la MPPC para entrar al negocio del cine y aprovechar la tecnología que Edison y otras empresas habían desarrollado, pagando los correspondientes royalties.

Los empresarios piratas "independientes", instalados en Hollywood: Adolph Cukor alias Adolph Zukor (Paramount), Vilmos Fried alias William Fox (Twenty Century Fox), Carl Laemmle (Universal), Schmuel Gelbfisz alias Samuel Goldwyn (MGM), William Wadsworth Hodkinson (Paramount). Desafiaron la ley, compraron equipos en el mercado negro y nunca pagaron ni pidieron autorización para usar las tecnologías patentadas por Edison y la MPPC. Ganaron millones.

Nueva York, la Meca del Cine

En 1907 una corte estadounidense falló a favor de Thomas Edison y sus patentes relacionadas con una novedosa tecnología: la cámara cinematográfica. Edison había patentado hasta el sistema de perforaciones que desplaza la pelicula. Esto significó que virtualmente cualquier cámara de cine que estuviera rodando en Estados Unidos, necesitaba el permiso de Edison para funcionar: como con cualquier otro producto patentado, no había forma de eludir al inventor a la hora de fabricar o hacer uso comercial de sus inventos.

Hasta entonces el hostigamiento de Edison sobre los fabricantes o distribuidores "no autorizados" que operaban violando sus patentes era bien conocido. Si bien la amenaza de litigio era suficiente como para intimidarlos y expulsarlos del mercado, con el respaldo legal del fallo, al año siguiente Edison pudo terminar sus pleitos con otras compañías (que también tenían patentes) y acordar la formación de la "Motion Picture Patents Company" (MPPC), un cartel de patentes integrado por las principales empresas y proveedores cinematográficos de la época. Casi todos estaban radicados en Nueva York, la meca del cine mudo de principios de siglo.

Patente del proyector o kinetoscopio de Edison. Su verdadero inventor fue su empleado W.K.L. Dickson. Hollywood se sirvió de los inventos de Edison para hacer una fortuna, pero nunca pagó por ellos.

Patente de Edison de 1904, del film para cámaras cinematográficas.

Pero como si no fuera suficiente con controlar quien fabricaba y usaba sus inventos —las cámaras y proyectores—, la recién formada MPPC fundó otra compañía llamada "General Film Company", cuyo objetivo era adquirir las bolsas de distribución de films de todo el país (los que alquilaban o vendían las copias de las películas a los teatros), y de paso, bloquear la importación de películas extranjeras. En 1911 la General Film Company había adquirido 68 bolsas de distribución de películas y había negado la licencia a 11 más. Sin embargo una decidió rebelarse: la "Greater New York Film Rental Company" optó por no vender, ni tampoco aceptar la baja de su licencia. El dueño de esta compañía era un empresario de origen húngaro que había comenzado en 1904 comprando por 1600 dólares un destartalado nickelodeon en Brooklyn, que convertiría en un imperio de 400 millones algunas décadas después. Su nombre era William Fox.

Eufemismos

En efecto, desafiando a Edison y la MPPC, un grupo de ambiciosos dueños de salas y productores, (en su mayoría inmigrantes húngaros, polacos y alemanes) decidieron ignorar el monopolio —y la ley— y para 1909 ya estaban en pleno apogeo. Era la manifestación de un hecho evidente: aunque los estudios de la MPPC producían al ritmo de una película por semana, había un mercado aún más extenso para el cual la oferta, contraída artificialmente por el monopolio, era insuficiente. Animados por hacer grandes negocios satisfaciendo esa demanda vacante, los emprendedores más audaces, decidieron saltarse las reglas.

Muchos de estos entrepeneurs del cine se llamaban a si mismos "independientes" para indicar que estaban por fuera de la MPPC (y así es como los siguen denominando los libros de historia actuales) sin embargo, "independientes" no es más que un eufemismo decoroso para disimular una condición algo menos respetable: "ilegales", "piratas" o "ladrones de propiedad intelectual", según los parámetros actuales tan en boga (y seguramente los de Edison): los "independientes" no pagaban royalties por las patentes, ni pedian permiso para usar los inventos de otros. Fabricaban los equipos ilegalmente, o los conseguían en el mercado negro y mantenían una red de distribución de films clandestino, en resumen, una sociedad criminal constituída con el fin de violar la propiedad intelectual (diría el FBI), en particular la de Edison y la MPPC.

Escape de Nueva York

Los exhibidores, productores o proveedores que integraban esta sociedad escaparon de Nueva York y se establecieron a una distancia razonable de los abogados de Edison —y de los "accidentes" con los equipos, las clausuras de teatros, el secuestro de equipos no licenciados o el boicot de los proveedores de Edison a los exhibidores desobedientes. Para ser más precisos, huyeron 4500 kilómetros, hacia la costa Oeste, a un suburbio de 5000 habitantes llamado Hollywood. Bastante cercano por las dudas, a la frontera con México. Los nombres de los estudios y proveedores que siguieron utilizando la tecnología de Edison legalmente (los de la MPPC), hoy acaso resulten desconocidos para la mayoría de los cinéfilos: "Biograph Studios", "Essanay Film Manufacturing Company" o "Kalem Company", pero los nombres de las empresas piratas que se fueron a Hollywood, probablemente sean algo más familiares, ¿les suena "Paramount Pictures", "Fox Films Corporation", "Warner Brothers" o "Universal Film Manufacturing Company"?.



Domingo 15 de Enero de 2012

Resumen canónico

España: Sinde inicia y Canon recargado

Sería el final del PSOE dijo el Ministro de Fomento José Blanco, en el penúltimo Consejo de Ministros del saliente gobierno de Rodríguez Zapatero, en medio de un duro debate por la aprobación de la Ley Sinde. Zapatero tenía toda la intención de aprobarla. Ya en noviembre Rubalcaba se había encargado de frustar las intenciones de la Ministra Sinde por reglamentar la ley. El nuevo gobierno del Partido Popular tuvo que hacerse cargo del asunto cuando asumió en diciembre. Junto con duras medidas de ajuste y aumentos de impuestos (que en las promesas de campaña nunca iban a ocurrir...), el presidente Rajoy, para terminar de lucirse, puso a andar la Ley Sinde (que para no restar méritos históricos conviene llamarla ley Biden/Sinde/Wert). ¿Qué pasará ahora? David Bravo reponde un FAQ

Pero la noticia no escandalizó como debiera, porque llegó junto con otro tanque legal digital: el gobierno de Rajoy decidió transformar el canon digital en un "canon universal". Ahora un monto del erario público español será destinado directamente a la arcas de la SGAE y demás gestoras a modo de "compensación", por el uso generalizado que la población hace de la tecnología. Es paradójico que el canon digital haya sido herido de muerte en el tribunal europeo por "indiscriminado", y que la "solución" encontrada por el Partido Popular sea universalizarlo a través de un subsidio (aunque otro universalizado fue el aún más controversial canon a las bibliotecas, que siguió ese camino, lo pagan las administraciones).

Sin embargo, la solución tampoco conformó a la SGAE, porque el monto resultará ser la mitad de lo antes recibido, y porque perdió su poder recaudador en ese área. Pero lo más grave del asunto es que ahora, transformado llanamente en subsidio, el nuevo sistema implica una transferencia directa de fondos públicos a privados, que será repartido entre el "star system" y las discográficas, más que entre músicos y autores en general: sólo un mínimo porcentaje de los artistas asociados a las gestoras colectivas, cobra algún monto significativo por regalías, por ejemplo: el 50% de los socios de SGAE nunca ha cobrado un centavo y el 1,73% se lleva el 75% de lo recaudado. Para resumir, un subsidio público a los millonarios. Dinero de impuestos para alimetar principalmente los bolsillos de Alejandro Sanz, Madonna o los directivos de la SGAE, pero para las bibliotecas, nada: entre los ajustados de Rajoy, están las bibliotecas públicas españolas. A eso le llamo yo coherencia.



Sábado 14 de Enero de 2012

Resumen de noticias de diciembre

Varias noticias copyfight de diciembre (sin sopa, eso sí), desde Suiza, Holanda, la Unión Europea, Brasil, Canadá, que dieron vuelta la blogófera y se nos quedaron en el tintero...

Unión Europea: prohibido filtrar

A finales de noviembre se produjo un fallo ejemplar del Tribunal de Justicia Europeo: El fin no justifica los medios. En el caso de Scarlet vs. SABAM (la proveedora de conexión a internet y la gestora colectiva, ambas de Bélgica), había una condena en primera instancia que obligaba a la teleoperadora a la instalación de un sistema de filtrado para detectar y neutralizar "violaciones del copyright" a través de programas P2P. Según informa Publico.es el fallo dictamina que ningún Gobierno de la Unión Europea puede obligar a una compañía que suministre conexión a Internet a que vigile qué comparten sus clientes en redes de intercambio peer to peer. El tribunal recordó que las reglas comunitarias establecen «la prohibición» de luchar contra las violaciones de derechos de autor a través de «medidas que obliguen a un proveedor de acceso a Internet a proceder a una supervisión general de los datos que transmita en su red».

ACTA pasa el Consejo Europeo

Mezclados en un mismo paquete con regulaciones pesqueras (!), el Consejo de la Unión Europea (algo así como una institución intermedia entre la Comisión Europea, y el Parlamento Europeo) dió luz verde al ACTA, el tratado internacional que pretende establecer un duro estándar represivo en lo relativo a propiedad intelectual (desde medicamentos, hasta intercambio de archivos). ACTA se pasó debajo de una pila de documentos relacionados con flotas pesqueras, pesca y comercio agropecuario, observa Geraldine Juárez en ALT1040, Cualquier similitud entre las leyes de propiedad intelectual y el pescado, no es coincidencia. Ambos apestan cuando salen a la superficie... Habrá que ver ahora qué dice el parlamento.

Suiza, sí al P2P

A principios de diciembre, sorprendió una noticia proveniente de Suiza: las descargas e intercambio de música y películas por internet debe seguir siendo legales, en ese país —y no deberían aprobarse leyes que intenten reprimir esta práctica. Según un estudio encargado por el Consejo de los Estados (la Cámara Alta de Suiza), concluye que el intercambio en internet no provoca pérdidas a la industria (comprueba con datos que no ha disminuído el dinero que el público destina a gastar en entretenimiento, incluso en el segmento que más descarga), que es la industria la que debe adapatarse a las nuevos medios y no a la inversa, y que poner en práctica medidas en contra de este "problema" (que implícitamente admite como inexistente) afecta los derechos ciudadanos, la privacidad y el acceso a la cultura y el conocimiento, además de requerir una infraestructura legal y técnica bastante costosa, y probadamente ineficiente.



Sábado 31 de Diciembre de 2011

SADE: Los infortunios de la virtud


Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones y otros, en la reunión de organización de la Primera Exposición del Libro Nacional.

"Yo auguraría a los artistas y escritores argentinos una prosperidad mayor que la que les va a importar esta ley, si todos los argentinos supiesen leer y escribir; si todos tuvieran necesidad intelectual de poseer en su casa una pequeña biblioteca."

Enrique Dickmann, en ocasión de su discurso parlamentario en la sanción de la ley 11.723 de Propiedad Intelectual, en 1933.

Corría el año 1928. El primer día de la primavera coincidió con la inauguración de la Primera Exposición Nacional del Libro, en el Teatro Cervantes, que a la sazón se convertiría en un día y en una fecha emblemática para la inauguración de otra institución argentina de larga data: la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Su primer presidente fue Leopoldo Lugones, ya por aquel entonces abiertamente fascista. El Ministro de Instrucción Pública, Roberto Marcelino Ortiz, sería el encargado de dar el primer discurso en nombre del Poder Ejecutivo de la Nación, donde ensalzó la creciente industria nacional del libro, el papel de los libros en el alfabetismo de las nuevas generaciones argentinas y la conquista del pensamiento argentino en el campo de de la especulación científica y literaria universales.

Aquellos hombres que fundaban la SADE por segunda vez[1], se servirían bastante bien de los favores de Roberto Ortiz. En aquel momento, Ortiz acompañaba al presidente electo democráticamente Marcelo T. de Alvear, quien en 1937 perdería la carrera presidencial contra el propio Ortiz, luego de que éste último perpetara el fraude electoral. El 24 de octubre de 1938 y por decreto Nº 15.664, es decir, durante la Década Infame, y luego de haber ganado la presidencia gracias al fraude, el Dr. Roberto Ortiz le concedería a la SADE la personería jurídica.



Viernes 23 de Diciembre de 2011

Orsai y mis regalos navideños

Me llegaron dos regalos navideños esta semana, el primero material, está en la foto de ahi arriba (aunque no corresponde abrir tu regalo un dia antes no?)

La escritora Lucía Etxebarría [ABC]

El segundo, aparece en el blog orsai, y como es inmaterial es para compartirlo entre todos, tiene que ver con una escritora que dejó de escribir porque le parece inaceptable que la puedan leer sin pagar, y con otro que le parece inaceptable que sin pagar no lo puedan leer:

[...] Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: «qué bueno, cuánta gente me lee». Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: «qué espanto, cuánta gente no me compra».

El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.

El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.

Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo. Hace un par de semanas viví un caso muy clarito de lo que ocurre cuando estos dos mundos se cruzan. Se lo voy a contar a Lucía, y a ustedes, porque es divertido: [...]

Imperdible el artículo en orsai, el blog de Hernán Casciari: "Para ti, Lucía", en respuesta a la nota publicada en ABC "Lucía Etxebarría deja de escribir por culpa de la piratería".



Domingo 18 de Diciembre de 2011

Maximiliano Gerscovich, director del film Stephanie: "Cuevana es nuestro único amigo"

Actualización (24/12/2011) Entrevista a Maximiliano Gerscovich Escribiendo Cine: Una película como Stephanie, estrenada sin publicidad en una sala mal ubicada, mal equipada y con entradas caras, puede aspirar con suerte a tener 500 espectadores (entre los que se encontrarían amigos y familiares de todos los que la hicimos). La cifra total de espectadores no la podemos saber, pero tenemos un piso estimado de 200 veces el número que la película haría en una sala del circuito alternativo.


imagen del film Stephanie

Cuevana en este momento es nuestro mejor amigo, y te diría que nuestro único amigo, porque los caminos para nuestra película que se hizo hace siete años, se rodó hace siete años, se fueron cada vez, achicando más

"Stephanie" es el nombre de la película protagonizada por Antonio Birabent y Soledad Fandiño, que se estrenará en exclusiva por internet, en alta definición y en el sitio Cuevana, el próximo jueves 22 de diciembre.

En el programa Tecno23 estuvieron Maximiliano Gerscovich, el director de la película, junto con Federico Heinz, presidente de Vía Libre, hablando sobre Cuevana, cine, internet y cultura libre:

Hay una explosión de tecnología, todo el mundo puede filmar, todo el mundo puede grabar discos, todo el mundo escribe libros, pero no todo el mundo puede mostrar lo que hace[...]

En efecto, tal como observa Gerscovich, el desafío presente —no sólo para el cine, sino para todos los campos de producción artística— no está tanto en producir, sino más bien, en construir audiencias: "Stephanie" fue una de las primeras películas argentinas rodadas íntegramente en HD profesional, se filmó en sólo ocho días en locaciones reales de la ciudad de Buenos Aires con un elenco de importantes actores, sin fondos oficiales, acuerdos con canales de TV o subvenciones. Claro que todo aquello ocurrió... a fines de 2004.



Viernes 9 de Diciembre de 2011

¿Enlazar es delito?

Por Evelin Heidel. Sin ganas de salir al cine, con el videoclub del barrio cerrado, ningún dvd comprado en la calle, pero con muchas ganas de ver una película. Ver un film online parece ser la mejor opción. Pero, ¿es eso un delito?

La ley de propiedad intelectual argentina, la 11.723, es una ley antigua que data de 1933. Probablemente sea una de las leyes más antiguas de nuestro país, pero su dogma se mantiene inalterable, a tal punto que una ley hecha hace 80 años puede servir, según sus defensores, para aplicarse a la realidad tecnológica de hoy. Hace 40 años atrás, la incidencia de esta ley sobre la vida cotidiana de las personas era marginal o nula: sólo alguien que estuviera en alguna de las ramas de las industrias culturales (cine, radio, música, industria editorial, etc.) hubiera sabido de su existencia y conocido en detalle su redacción.

Aparece internet, nace un problema para la propiedad

En Argentina la primera presentación judicial contra un sitio web fue en 2009. Primero fue una denuncia penal hecha por la Cámara Argentina del Libro contra los sitios de Heidegger y Derrida en español, mantenidos por el profesor de filosofía Horacio Potel. En ese mismo año también denunciaron a Taringa! porque sus usuarios subieron algunos libros hasta que, finalmente, en este año 2011 se dio a conocer la situación procesal de los presuntos sospechosos.

Hace pocas semanas, en medio de una denuncia que quiso ser y no fue, se dio a conocer que Cuevana, el popular sitio para ver películas on-line, había sido demandado por Imagen Satelital S.A., licenciataria de Turner, quien además solicitó una medida cautelar para bloquear tres contenidos específicos.

Tanto el caso de Taringa! como el de Cuevana presentan vericuetos judiciales complejos. En principio, es necesario aclarar que un enlace nunca es el material en sí mismo, sino simplemente una dirección que indica dónde está el contenido de aquello a lo que direcciona el enlace. Por lo tanto, un enlace es un simple pedazo de texto, que funciona como una dirección, que referencia siempre a un contenido externo. En las bibliotecas, por ejemplo, esto sería un catálogo. El catálogo siempre es algo diferente del objeto real, es sólo la representación de los objetos reales que se encuentran en otro sitio. [...]

Seguir leyendo "¿Enlazar es delito?" en el sitio Marcha


Sobre el sitio Marcha: Marcha surge con el objetivo de aportar una visión crítica desde una agenda periodística popular con criterio y profesionalidad en sus análisis. Somos periodistas y comunicadores que apuestan a la difusión de otras historias, de otra lectura de la realidad.
Nos reconocemos en una tradición de medios populares que se han caracterizado por romper cercos y frenar atropellos. Nuestra intención es desarrollar herramientas que permitan una reflexión colectiva como pueblo para desnaturalizar los discursos de los grandes grupos mediáticos, del signo político editorial que sean. Pero asumimos que la comunicación no es sólo un instrumento sino que es además un espacio de construcción común de un marco político popular, de disputa y creación de poder.



Miércoles 7 de Diciembre de 2011

Tapando el sol con la mano

El abogado del cine, expone en la mesa de debate:

[...] [En nuestra constitución] hay ya, dos clases de propiedad distintas, en los ojos del constitucionalista del 53: la propiedad 'a secas' que comprende bienes muebles, inmuebles, y de acuerdo a cierta interpretación de la corte, también los créditos [...] y la propiedad de los inventores, que tiene que ver con la propiedad autoral, que corresponde a su autor por el término que determine la ley. Primera gran advertencia de los constitucionalistas de 1853: la garantía constitucional es para el autor, no para los herederos. Segundo: le fija un plazo, ¿cual? no se sabe, el que determine la ley. Delegó en su momento en el legislador la facultad de establecer ese plazo. El legislador podría haber dicho «dos años después de su primer uso», podria ser bueno, malo, pésimo, no se, pero podría, estaba adentro, no hay un mandato constitucional respecto de la duración del plazo. Lo que si hay mandato constitucional es que tiene que haber un plazo, cosa que no existe con relación a la propiedad de este vaso, o la propiedad de una chacra, o un inmueble.

Puedo decir: «este vaso está en mi familia desde hace diez generaciones, y sobre este vaso las diez generaciones hemos ejercido los mismos derechos». Sobre una obra autoral no se puede decir: «está en mi familia desde hace diez generaciones, lo escribió el tatarabuelo del tatarabuelo de mi tatarabuelo y yo ejerzo los mismos derechos», no ejerzo los mismos derechos porque los 70 años en este caso ya habrían pasado, entonces se ejercen muchos menos derechos. Quiere decir que, ya nació a los ojos del constituyente, la idea de que ¡ojo! esto hay que terminarlo ¿y terminarlo para qué? ¿y por qué? ¿Por qué no había que terminar la propiedad sobre un vaso o sobre un terreno y sí había que terminar el derecho de propiedad sobre las invenciones, sobre lo que es consecuencia del derecho autoral? Porque hay un interés social, así se entendió siempre, porque hay un interés social, ya nació diferente, nació limitado, nació sometido a un interés social [...]

Hay un artículo del Código Civil, que dice, (artículo 1518) «La propiedad de suelo se extiende a toda su profundidad y al espacio aéreo sobre el suelo en lineas perpendiculares. El propietario es dueño exclusivo de espacio aéreo». Esto es así, está en el código de Napoleón, en el Código Civil argentino, ahora, nadie duda que esta concepción de la propiedad inmueble, fue atropellada, llevada por delante, por un desarrollo tecnológico que se llamó navegación aerocomercial. A ninguna compañía aérea del mundo se le ocurre decir: bueno, como mi avión pasa por sobre su propiedad, y se mete en su propiedad, le vengo a pedir permiso, porque yo estoy lucrando, llevando pasajeros, haciendo comercio, entonces, quiero pedir permiso a todos los propietarios que le paso por encima. ¡No! ¡es un disparate! [...] cuando el transporte no era el avión, era la diligencia, si quería pasar por mi campo me tenía que pedir permiso, cuando el tranporte trajo una innovación tecnológica de las proporciones de la navegación aérea, se dejó de perdir permiso y se acabó la historia. [...]

Yo creo que el espacio de internet es un espacio público, y hay que aplicarle las reglas del espacio público. Nadie dice: se van a terminar las esculturas y se le está robando al señor Botero, porque miles y miles de personas en un espacio público, frente a la facultad de derecho, que se commueven, ven, se detienen [...] frente a una escultura de él [...]. Y nadie paga nada. ¿Por que? porque está en el espacio público. ¿Pero no hay que pagar nada? no, claro que hay que pagarle a Botero, en algún momento hubo que pagarle. Pero esa obra autoral, una escultura, colocada por su legítimo tenedor en medio del espacio público, otros la ven y no pagan [...]

Algo parecido pasa con las obras autorales en internet. Lo parecido es —y yo no lo puedo entender— que si yo compro un libro, lo tengo en mi biblioteca en mi casa, y se lo presto a ella para que lo lea, como me los han prestado a mi las bibliotecas públicas innumerables veces, entre ellas la facultad de derecho, eso puedo hacerlo lícitamente. Pero si se lo presto por internet es un delito [...]. Los primeros que entregaron y prestaron música gratis, en esta ciudad que yo recuerde, fue la Embajada Norteamericana, que tenía la Biblioteca Lincoln, que en mis años funcionaba en la calle Florida y prestaba discos. Y como a mi me gustaba el jazz, iba y sacaba los long plays. Y yo no pagaba nada, y entiendo que la Biblioteca Lincoln no le pagaba nada a nadie. ¿y por qué me podía prestar el disco en la mano, pero no podría habilitarme para escucharlo por internet?

Así comenzaba su exposición el legislador Julio Raffo (Proyecto Sur), conocido también como "el abogado del cine" por su extensa trayectoria como consutor letrado de la industria cinematográfica local, además de profesor universitario y autor de varios libros. Junto Beatriz Busaniche (Vía Libre, Creative Commons Argentina, Wikimedia) y Rosario Millé (abogada del Estudio Millé, que representa a Turner en el caso Cuevana), debatieron sobre Cuevana, Taringa, el acceso a las obras culturales en internet y las limitaciones al derecho de autor.

La mesa redonda, titulada "Tapando el sol con la mano", la organizó la revista "Haciendo Cine", en el ciclo "Ventana Sur", evento dedicado al mercado cinematográfico latinoamericano, y destinado a integrantes de la industria. Se llevó a cabo el domingo pasado y aquí está el video completo publicado por la gente de Proyecto Sur TV:


Sobre el discurso del director de la OMPI, Francis Gurry, pueden leer: "Más ompistas que la OMPI" (la transcripción de la conferencia está en el sitio de la OMPI).

Sobre los debates llevados a cabo en 1933, y la naturaleza de la propiedad intelectual en Argentina : "Dickmann, el diputado copyfighter de 1933"



Viernes 2 de Diciembre de 2011

Casciari: los lectores y los autores, y nadie más

[...] Las decisiones culturales empiezan de a poco a estar en nuestras manos. Ya no le hacemos caso a altavoces únicos que nos dicen lo que hay que hacer, somos nosotros los que comunicamos.

Somos cuatrocientos millones de personas que hablamos en español. Cada uno de nosotros, cada región, tiene una jerga distinta, que nos hace únicos, pero que también nos enriquece. Nos entendemos.

Internet llegó hace un tiempo para unirnos, para decirnos que se pueden hacer cosas juntos, y sobre todo en la cultura que es la base fundamental de la complejidad de la mente.

Hace casi diez años abrí un blog porque me sentía solo, en un país extraño. Me sentia fuera de juego, necesitaba comunicarme con los míos y por eso le puse orsai.

Hoy estoy seguro que la industria de la cultura somos los lectores y los autores, y nadie más. Y que la otra industria, la que le teme a los cambios, la que intenta hacernos creer que internet es un lastre, la que rasguña y la que daña, se está muriendo. Y la vamos a ver morir.

La cultura tiene que ser libre y tiene que ser gratuita.

Yo les convoco a autores, editores, a que cada vez que vendan un libro lo pongan en PDF gratis el mismo día que sale a la venta en góndolas porque van a vender más.

Estuvimos años dependiendo de una industria codiciosa, comprando lo que ellos querían que comprásemos.

Y de repente, y cada vez más... están quedando en orsai.

Hernán Casciari cuenta en TEDxRiodelaPlata, cómo empezó sólo con un blog, como cometió el error más grande de su vida al aceptar la intermediación de la industria cuando tuvo éxito, y cómo un día decidió mandarla a la mierda. ¡No dejen de ver la conferencia completa!.

Mientras, la noticia de hoy es que "Zapatero retira la Ley Sinde tras un duro enfrentamiento en el Consejo de Ministros" y que José Blanco, Ministro de Fomento (obras públicas), llegó a decir en el consejo, que la aprobación del reglamento antidescargas "sería el fin del PSOE".

Hay esperanza.



Viernes 25 de Noviembre de 2011

Canon: una tradición obsoleta del viejo mundo que se desmorona (pero no en Argentina)

Foto de la tienda PadawanAna María Méndez, la dueña de la tienda de informática "Padawan", en marzo de 2011 cuando la justicia española determinó que no debía pagar canon digital [Foto: El País]

La semana pasada se publicaba una noticia que marcó una vuelta de hoja sobre uno de los más controvertidos mecanismos recaudatorios de las gestoras colectivas europeas, el canon digital: ya es definitiva la sentencia del caso Padawan, que exime a esta empresa distribuidora de productos electrónicos del pago del mencionado gravámen a la inefable SGAE. El el documental televisivo SGAE: ¿Autores de un gran negocio? se describe el derrotero de Padawan en su épica y desigual lucha contra una de las instituciones más temidas de ser enfrentadas en los tribunales españoles: rara vez la SGAE perdía un juicio cuando se trataba de su recaudación. Sin embargo, en marzo de este año la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona, marcó un revés demoledor en esa tradición.

El fallo de Barcelona se produjo unos meses después que el tribunal europeo se pronunciara sobre el tema, señalando la naturaleza indiscriminada del canon digital: no puede cobrarse a empresas o instituciones, ya que la "copia privada", fundamento del canon, sólo es aplicable a individuos, e incluso estos últimos también podrían quedar exentos. La semana pasada, finalmente, vencieron definitivamente todos los plazos para que las gestoras presentaran algún otro recurso legal, por lo cual ya no hay vuelta atrás. Además. en julio pasado, el legislativo español instó al gobierno a suprimirlo. Si se suma al caso de otros países, como Holanda que lo suprimió por obsoleto, y aunque un gran número de países (en especial europeos) aún lo siguen aplicando pero con muy diversos matices, parece que los acontecimientos están marcando un punto de inflexión para el canon digital.

La canción es siempre la misma

Imagen de grabador de cinta de bobina abierta

El canon es un extraño sistema de recaudación que consiguieron las gestoras colectivas inicialmente en Alemania. No puede considerárselo como una licencia estatuitaria, ni tampoco como un impuesto (lo cobra y recauda un privado). La licencia estatuitaria es el arancel que "da permiso" por ejemplo, para que una radio, o un local bailable puedan hacer uso de un determinado catálogo de obras musicales (o toda la música como ocurre en Argentina) pagando una suma fija establecida por alguna normativa, a la gestora correspondiente (lo que aquí se conoce como "pagar SADAIC"). Pero el canon va mucho más lejos, y en cierta forma otorga el permiso a la sociedad para que pueda hacer uso de... la tecnología.

La historia del canon no empieza ni con internet, ni con el casete o el cd, sino mucho antes: las controversias y debates surgidos alrededor del derecho a copia privada aparecieron apenas "la industria de fabricación de copias" entró en colisión con... "la industria de fabricación de máquinas de hacer copias". Ambas se dedicaron a hacer valer su lobby e influencia frente a los legisladores, y a poner a trabajar a sus abogados en los tribunales intensivamente. Los argumentos, desde entonces, han cambiado muy poco. Sin embargo el conflicto tomó un matiz particular en la actualidad, cuando un nuevo actor decidió comenzar a pronunciarse para que su opinión no sea ignorada y sus intereses tenidos en cuenta: los usuarios.