Este artículo fue originalente publicado en "Argentina Copyleft La crisis del modelo de derecho de autor y las prácticas para democratizar la cultura" y está publicado bajo una licencia Creative Commons Atribución - Compartir Igual de Argentina 2.5
BuenosAiresLibre. Libertad, capa1
Por Nicolás Echániz*
Historia del proyecto
A comienzos de este siglo, en diferentes ciudades del mundo1 comenzaron a materializarse las primeras redes digitales libres. Motorizadas por grupos de personas, muchas veces ligadas al software libre, que de forma autogestiva y desde la colaboración se organizaron y trabajaron con la premisa de realizar, en cada ciudad, una red de datos de área metropolitana, construida y administrada por los propios usuarios, y abierta a la comunidad. Las redes libres tienen diferentes modalidades técnicas, y también diferentes posturas con respecto a la relación entre la red metropolitana e Internet. En algunos casos, el principal objetivo es extender el alcance de Internet de forma libre y gratuita, a través de compartir los enlaces de los que dispongan los participantes; en otros la red está completamente desconectada de Internet y todos los servicios que en ella se prestan son locales. Estos servicios pueden llegar a ser tan diversos como los que encontramos en Internet, pero todo el tráfico ocurrirá al nivel de la ciudad donde la red funciona. Por lo general, los diferentes proyectos comparten objetivos como democratizar el acceso a la información, reducir la brecha digital, promover el uso de tecnologías y software libre y proveer a la comunidad de un medio físico alternativo para sus comunicaciones.
BuenosAiresLibre, proyecto iniciado el 2001 con el nombre de FreeBaires, se gestó en una época de profunda crisis nacional, que vio nacer en nuestro país numerosas iniciativas autogestivas de la sociedad civil. La época abundó en caos y en creatividad, en demandas sociales y en falta de respuestas de los sucesivos gobiernos. Ese período de nacimiento para muchos proyectos similares en el mundo tuvo en Buenos Aires sus colores particulares. Mientras que en otras latitudes las redes libres contaban con apoyo o aprobación institucional, en la Argentina no sólo no ocurría esto, sino que el mismo marco legal que regulaba la actividad no consideraba en su letra la posibilidad de que la sociedad civil organizara sus propias comunicaciones digitales o de que cualquier actividad en este rubro fuera ejercida de una manera que no encajara en la lógica de prestador-cliente de un servicio pago. La devaluación de la moneda nacional y el consiguiente costo elevado de los equipos necesarios para montar los nodos de la red, el hecho de que las bandas de frecuencias utilizadas por los proyectos de redes comunitarias no fueran libres en nuestro país, la complejidad y el atraso con que funcionaban los procesos de homologación de equipos, fueron todos factores que determinaron la forma que fue tomando el proyecto desde sus inicios. Alojados por IMPA, una fábrica recuperada por sus obreros, emblemática de ese otro movimiento de autogestión civil, los miembros de FreeBaires comenzaron a brindar charlas sobre redes libres, a dar a conocer el proyecto y a compartir lo que se alcanzaba en materia de construcción y configuración de equipos, antenas caseras y el software necesario para montar un nodo. El software libre, por su afinidad práctica e ideológica, fue siempre un componente central de éste y muchos otros proyectos similares.
Con el tiempo se fueron logrando definiciones, se estableció la topología de la red y sus características técnicas, se solicitó en FreeNetworks.org2 un rango de IP para el proyecto y se determinó la metodología de asignación de las mismas. En 2003 se adoptó el nombre BuenosAiresLibre y comenzó una nueva etapa en el proyecto en la que los mecanismos de comunicación y documentación cobraron un rol preponderante. El wiki3 se convirtió en un lugar de referencia en relación a la construcción de redes libres inalámbricas; la lista de correo pública comenzó a crecer hasta los más de 500 miembros que la componen actualmente, siendo lugar de encuentro y consulta tanto para el proyecto local como para otros de habla hispana, en el país y del exterior. Con el transcurso de los años se fueron desarrollando herramientas de software, como Obelisco: distribución de GNU/Linux especializada, o BALLS: sistema de localización e información sobre nodos de la red.
La organización
BuenosAiresLibre no cuenta con personería jurídica. Sin embargo, la organización entre sus miembros tiene una serie de pautas y metodologías que se establecieron con el tiempo. Las decisiones que atañen a todo el proyecto son tomadas en reuniones mensuales de organización, que tienen un funcionamiento de asamblea abierta, donde cualquier miembro que haya asistido a tres reuniones tiene derecho a voto y todos tienen derecho a voz. Las reuniones y sus decisiones son documentadas en el wiki del proyecto, que hace las veces de libro de actas digital. La política general de funcionamiento es la de no obstaculizar iniciativas, sino más bien la de promover que cada quien lleve adelante sus proyectos personales o grupales, haciendo hincapié en la responsabilidad que los promotores y defensores de una idea tienen en su realización. El grupo de organización, compuesto por todos los que tienen derecho a voto, se comunica a través de una lista de correo privada. Este simple método lleva años de funcionamiento y, con el tiempo, fue adoptado también por otros grupos autogestivos. De los más de quinientos miembros de la lista de correo general y más de mil usuarios registrados en BALLS a lo largo del tiempo, unos treinta participan del grupo de organización. Encontramos que estos porcentajes de relación entre miembros totales y miembros que deciden involucrarse en las decisiones grupales no es poco frecuente en proyectos de estas características.
La composición social del grupo es muy heterogénea, desde las edades de los participantes a los diversos perfiles técnicos, la situación socio-económica de las diferentes regiones de la ciudad en las que se inserta el proyecto, hasta las motivaciones que llevan a cada persona a sumarse y comprometerse. Esta heterogeneidad redunda en fortalezas propias de la diversidad y el alcance que representa, así como también constituye un desafío cotidiano a nivel organizativo y humano, donde aparecen conflictos que muchas veces son más propios de estas diferencias previas y personales que de la problemática propia de la red. La historia de casi diez años de proyecto ha visto pasar a sucesivas “generaciones” de miembros que asumieron diferentes roles según la etapa que les tocó protagonizar. Un punto clave en la continuidad es la herencia y la transferencia de conocimiento, tareas y responsabilidades de una generación a la siguiente. Esto ocurre de diferentes maneras: por un lado, el wiki es el repositorio central de conocimiento sobre la historia técnica y organizativa; por el otro, también es fundamental el traspaso de responsabilidades e información hacia los “nuevos protagonistas” y el desapego a los roles instituidos en cada momento. Las diversas tareas que demanda el proyecto son asumidas por grupos de trabajo que se dividen en áreas, como desarrollo, documentación, representación, organización o erección. Este último grupo es el que se ocupa de asistir a quienes desean sumarse a la red y su trabajo se realiza por lo general en jornadas dedicadas a la puesta en marcha de equipos en locaciones específicas.
El proyecto en sí no tiene costos operativos propios y cada dueño de un nodo es responsable por sus equipos y antenas. Las donaciones de materiales que se reciben de miembros o simpatizantes o a cambio de tareas realizadas por el grupo para otras organizaciones afines, se conservan en un fondo de materiales, disponible para quienes los necesiten y administrado por el grupo de organización.
¿Por qué crear nuevas “redes de redes” si ya existe Internet?
Para la mayoría de la gente, cuando hablamos de red hablamos de Internet y a esta red de redes se la entiende como a cualquier otro servicio que llega a nuestras casas a través de algún tipo de empresa prestadora, como el agua o la luz eléctrica. Sin embargo, Internet es un fenómeno muy diferente. No hay un recurso específico que el proveedor de Internet transporte desde su lugar de producción hasta nuestras casas, sino que nosotros mismos, como extremo de esa red, somos parte del recurso que llega a todos los demás. El fenómeno del peer to peer (p2p) hizo más accesible este concepto al público en general: la información que yo tengo en mi computadora conectada a Internet puede ser accedida y compartida por todos los demás usuarios.
Sin embargo, esta red de redes a la que las personas acceden a través de un proveedor privado, tiene una serie de características o limitaciones que dificultan el verdadero potencial de una red distribuida global. La primera limitación está contenida en lo mencionado anteriormente: cada uno de nosotros es un extremo de la red. Es decir, que la red termina en nuestra casa. No es parte de la idea que funcionemos como un salto más, un punto de acceso o un nodo a partir del cual la red pueda extenderse. Se espera que seamos un extremo, un cliente, con un rol casi exclusivo de consumidor. Inclusive cuando se utilizan técnicas de “nateo”4, la red interna que armamos a partir de nuestro extremo posibilitará a sus miembros acceder a recursos de Internet de manera casi transparente, pero exponer servicios propios para compartirlos será mucho más dificultoso. Para Internet, es decir para todos los demás que estén conectados, toda nuestra red “nateada” se verá como un solo equipo, identificado por una única IP, lo que imposibilita (o más bien dificulta mucho), que las computadoras que participan de esa red interna sean verdaderos pares en un servicio p2p. Otra limitación fundamental es la asimetría del ancho de banda que los ISP (Proveedores de Servicios de Internet) otorgan a sus clientes. La consideración de diseño en esto, nuevamente, es que el cliente debe ser fundamentalmente un consumidor. De allí que los servicios más comunes cuenten con 1 ó 2Mbit/s de velocidad de “bajada”, pero tan sólo 256Kbit de subida, y, aunque varíen estos números, la relación entre ambos siempre sigue siendo aproximadamente de 10 a 1. Estas características de Internet como servicio, determinan que cuando queremos tener un sitio web o un blog propio, una cuenta de correo electrónico o de chat, un espacio donde poner en línea nuestras fotos o cualquier otro servicio o información que quisiéramos compartir en la red, terminamos utilizando servicios que contratamos o por los que no pagamos directamente pero que sí lucran con nuestros contactos y contenidos, que están alojados físicamente en computadoras a las que no tenemos acceso, en datacenters privados, con conexiones de red simétricas, más o menos directas al “backbone” de Internet.
Todo este esquema de red en donde proveedores privados administran una falsa escasez de recursos (ancho de banda, IP's públicas) no es más que otra manifestación de las tendencias naturales del sistema en que vivimos: la concentración, la acumulación y el control.
En este panorama, las redes libres son ejemplos vivientes de otro modo posible de concebir una red de redes. Donde cada extremo es un potencial nodo multiplicador, donde cada equipo puede tener una IP fija que lo identifique y le permita exponerse transparentemente, donde el ancho de banda sea siempre simétrico. En redes de estas características, los miembros son verdaderos pares y la posibilidad de prestar servicios desde los recursos físicos propios o comunitarios es una realidad. Con más de 10 años de vida, las redes libres son un fenómeno socialmente positivo que los gobiernos deberían reconocer y facilitar. Generar un marco legal que promueva el crecimiento de estas redes, apoyar su interconexión con los puntos de acceso nacionales[5] y la asignación de rangos de IP públicas propias (Ipv4 o Ipv6), serían todas medidas razonables en dirección a reducir la brecha digital y democratizar el acceso a la información y a las comunicaciones.
Desafíos futuros
BuenosAiresLibre participó y participa de numerosos eventos e iniciativas relacionadas al software libre y la cultura libre: charlas en universidades, entrevistas en medios, colaboración y presentación en eventos como las Jornadas Regionales de software libre, Festival Latinoamericano de Instalación de software libre, PyCon Argentina y el Foro Social Mundial en Porto Alegre, entre otros. Sin embargo, a pesar de esta participación profusa, su incidencia real como red de datos a nivel de la ciudad donde se despliega y el rol de servicio comunitario que siempre se buscó, son todavía escasos en relación a su potencialidad y uno de los desafíos a futuro consiste en aprender a capitalizar en ese sentido el conocimiento técnico acumulado y la visibilidad y el reconocimiento conseguidos en el transcurso de los años. Proyectos en curso en relación al sistema educativo de nivel secundario y a la interacción con redes de datos universitarias, el trabajo local en cada barrio, iniciativas de colaboración con otras redes libres y proyectos afines del movimiento de cultura libre, como radios o estaciones de TV comunitarias y centros culturales barriales, son todos caminos abiertos que deberemos transitar mientras sostenemos, ampliamos y cuidamos nuestra red. También existen trabajos iniciados de colaboración con poblaciones pequeñas, donde el impacto de una red comunitaria podría ser mucho más significativo y transformador de la vida cotidiana de las personas que en la capital.
En mi visión personal, quienes participamos de BuenosAiresLibre debemos hacer un esfuerzo por acercarnos a muchos otros proyectos que, en diferentes áreas, técnicas y no técnicas, se proponen generar alternativas desde los mismos principios básicos de autogestión y colaboración. Grupos de usuarios y trabajadores del software libre, medios de comunicación comunitarios, editoriales independientes, sistemas locales de intercambio, estudiantes que trabajan por el acceso libre al conocimiento, movimientos campesinos, organizaciones cooperativas y de comercio justo, por nombrar algunos; son todas iniciativas que comparten una misma visión fundamental: construir libertad desde la colaboración entre pares; y una misma carencia: masa crítica. Considero que acercarnos a ellos para dar a conocer nuestra tarea es tan fundamental como preocuparnos por conocer, comprender y habitar sus iniciativas; en síntesis, sumar el cuerpo hacia una construcción más completa de un posible cambio de paradigma.
New York, Seattle, Atenas, Madrid, etc. (más información en: http://wiki.buenosaireslibre.org/OtrasRedes) (1)
Organización que nuclea proyectos de redes libres del mundo. (2)
Página web de construcción colaborativa: http://wiki.buenosaireslibre.org Referencias (3)
NAT (Network Address Translation - Traducción de Dirección de Red). En Argentina el punto de acceso nacional (NAP) es administrado por CABASE – Cámara Argentina de Internet. (4)
