Ensuciando a la Wikipedia

La relación que la blogósfera tiene con la prensa tradicional es ligeramente preocupante. Mientras la última sólo se encarga de difundir noticias que sólo desinforman, la primera tiene que encargarse de desarmar todo ese largo andamiaje de desinformación para poder aportar opiniones y, ocasionalmente, noticias. La paradoja es que el trabajo de estos últimos no suele tener, nunca, la misma difusión que la prensa tradicional. Wikipedia es un proyecto que tardó 10 años en consolidarse y logró lo que nadie pensaba que lograría: ser un proyecto colaborativo y libre que tiene información fiable. Esto, por supuesto, da dolores de cabeza a ciertos sectores.
La selección de noticias, al igual que la de cualquier información, siempre reviste un carácter complejo e intencionado. El affaire Wikipedia es de esas cosas que podrían pasar desapercibidas o ser sólo de círculo, pero algunos también levantan el guante y observan entonces este ejemplo clásico de desinformación a deconstruir: una carta de lectores que Clarín publicó de manera destacada: "Un guardián K me bajó de la Wikipedia".
La intención en este caso es doble, triple, cuadrúple. La primera y más obvia es criticar al gobierno de Cristina Fernández, que según Clarín, por supuesto, promueve la censura; luego, criticar a los seguidores ideológicos de Cristina Fernández como censuradores (y encima, pagos). En el medio, por si fuera poco, desacreditar la opinión de los que utilizan la red. Si se tiene un blog crítico de Clarín, se es un K pagado por el gobierno (¿y los blogs de Clarín entonces qué son? ¿Los hijos de Magnetto?)[1]. Lo que sucede en la red, además, es poco profesional.
Es decir, para que se desacredite la opinión de un montón de personas que no están obligadas a pensar como piensa un medio u otra persona, es necesario montar una estructura de conspiranoia: detrás de toda operación discursiva hay un operador político que actúa debajo de las sombras y es quien verdaderamente mueve los hilos discursivos. Por supuesto, Clarín acusa (torpemente) a Wikipedia de lo que no acepta de sí mismo: su falta de objetividad.
Curiosamente, el día 17 de mayo, el mismo día en que se publica la carta, se anunció el lanzamiento de la colección de "Historia de las elecciones argentinas". No es casual, entonces, que el mismo día que se hace este anuncio, se publica la carta de un trasnochado que no sólo desinforma a propósito, sino que además no se tomó la molestia en leer algunas cuestiones básicas sobre cómo editar contenido, suponiendo, claro, que le interesara esto último.
Libre competencia para unos pocos
El mercado es tirano. Competir contra lo libre y gratis es difícil. Competir contra lo libre, gratis y de calidad, es imposible. Que encima eso libre, gratis y de calidad lo escriba un montón de gente de manera democrática -que no es lo mismo que decir que "Wikipedia es democracia"-, bajo una política clara, puede ser mucho peor que la tiranía del mercado.
La batalla silenciosa es por unos 40 millones de libros que se editaron desde el 2007, que incluyen enciclopedias y licitaciones editoriales desde el Estado. Esto, por supuesto, no es sólo una cuestión de plata: también es una cuestión de qué decir, cómo decirlo, a quién decírselo. Cómo se están educando los pibes y quiénes son los que pretenden educarlos, con qué medios, y qué medios quieren educarlos.
Parece que a Clarín las verdades le parecen "puntos de vista poco neutrales", como le pareció en su momento a Esteban Bullrich, el ministro de Educación de Mauricio Macri que censuró los manuales del Bicentenario porque "estaban muy ideologizados".
Habría que preguntarse a quiénes le piensan vender este proyecto del Bicentenario de Clarín. Quizás la aparición de proyectos como este otro, también del Bicentenario, sea un competidor nato. El contenido de la Wikipedia y sus proyectos hermanos puede utilizarse libremente, a condición de que se respete la licencia. Esto quiere decir que cualquiera (literalmente cualquiera) que tenga ganas puede bajarse ese cuadernillo, agregarle actividades escolares, recortar o ampliar el contenido en función de las necesidades pedagógicas, y armar un bello manual del Bicentenario sin necesidad de pedirle a un medio privado que escriba la historia. Por supuesto, eso implicaría la pérdida de un pingüe negocio que está en marcha desde la década de los '90.
No extraña entonces que la aparición de noticias para celebrar como el nuevo convenio de cooperación entre Wikimedia y la Provincia de Buenos Aires, esté poniendo nerviosos a más de uno.
En definitiva, a los mismos de siempre, que nos quieren enseñar qué leer y cómo leerlo, y ahora también, dónde encontrarlo.
El problema aquí no son sólo las licitaciones de amigos. No podemos seguir encargándole a actores privados que escriban nuestra historia y nuestra memoria, para que luego la privaticen, la saquen del espacio público común mediante mecanismos como el copyright, y por si todo esto fuera poco, les paguemos con dinero del Estado para emprender campañas sucias contra los que no se manejan con sus mismos parámetros, como la Wikipedia.
[1] Hagan la prueba de poner: blogs.clarin.com, que inmediatamente redirecciona a "Blogs de la gente", toda una manifestación de intenciones.
http://derechoaleer.org/2011/05/ensuciando-la-wikipedia.html
publicado por Scann in 1305821228












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