¿Peligra el proceso de reformas a la ley de derecho de autor en Brasil?

Sin dudas que para los copyfighters brasileños no fue esta mujer quien más les llamó la atención, sino la nueva Ministra de Cultura, Ana Maria Buarque de Hollanda. La ministra, quien sale de un ala contraria a Gilberto Gil y Juca Ferreira, ya ha anunciado en estos días que revisará las modificaciones a la ley de derecho de autor propuestas por la sociedad civil

La reforma, que ya ha sido discutida en numerosas oportunidades a lo largo de todo el año 2010 y 2009 en numerosos congresos y foros que congregaron a diversos representantes de organizaciones sociales y estudiantiles, músicos, escritores, juristas y especialistas en derecho de autor, ahora pretende ser revisada porque, tal como declaró Hollanda, los derechos de autor deben respetar los acuerdos internacionales y agregó que para apuntar adonde tenemos problemas y lo que puede ser mejorado llamaría no sólo a las personas de la sociedad, sino también a los juristas.

Parece que la ministra estuvo ausente cuando se llevó a cabo el Simposio Internacional de Políticas Públicas para Acervos Digitales en abril de 2010. O que tampoco estuvo en los eventos que organizó la Red de la Sociedad Civil para la Reforma de la Ley de Derechos de Autor. O que no lee el propio sitio del Ministerio de Cultura brasileño. O quizás no sabe que existe el Foro de Consulta Pública de la Ley de Reforma de Derechos de Autor, donde, al igual que en la elaboración del Marco Civil para Internet, miles de brasileños ya participaron y dejaron su opinión.

Su preocupación central pareciera ser que la nueva ley de derecho de autor "respete los acuerdos internacionales" y "proteja a los creadores". En su discurso de asunción, hizo hincapié en la concepción romántica respecto de la creación, basado en las teorías de la personalidad que tanto criticamos, pero parece haber omitido el hecho de que la actual ley brasilera criminaliza a los más pobres, es de carácter inconstitucional, tal como lo explica brillantemente este paper del abogado Tulio Vianna, criminaliza estudiantes, docentes e investigadores, y, por si fuera poco, genera transferencia de fondos públicos hacia sectores privados

Parece que los políticos no aprenden las lecciones, y quieren regular la red y la propiedad intelectual dejando de lado a los artífices de la cultura, es decir, los usuarios, que pasaron a ser verdaderos convidados de piedra, cuando no sujetos de la caza de brujas, en las decisiones políticas sobre estos dos aspectos fundantes del siglo XXI. A pesar de que Dilma declaró que "Internet debería ser para todos", el discurso de una sociedad más plural, democrática y abierta a través de la red sin su contraparte de liberalización de las restricciones vigentes en materia de derecho de autor es un debate vacío. Esto ya lo advertía en su momento Armand Mattelart, quien en su libro "Diversidad cultural y mundialización" comentaba las discusiones que dieron origen a la "Convención sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y de las expresiones artísticas" de la UNESCO 2005, caracterizándola de este modo: Debilitamiento del sentido atribuido al concepto de «industrias culturales», a pesar de haber sido ratificado en el lenguaje de la UNESCO en 1980, eliminación de términos susceptibles de molestar, tales como «concentración», adherencia de la noción, más bien ambigua, de «actividades culturales» a la de «bienes y servicios», extrema discreción acerca de los problemas de propiedad intelectual, tiempos de los verbos (los presentes de indicativo que en las lenguas latinas tienen fuerza conminatoria son sustituidos en inglés por «should»). De ahí la proliferación del inciso «en la medida de lo posible», cuando se trata de definir las obligaciones y los derechos de los Estados en el ámbito de la salvaguardia y valorización de las expresiones culturales. Otros tantos indicios de una inacabable guerrilla semántica alimentada por los gobiernos partidarios de una convención no muy exigente.

Con un discurso similar a este, que no aclara sino que más bien oscurece, es que Ana de Hollanda pretende asumir la dirección de su ministerio. Si bien emparentada con el Partido de los Trabajadores, una de las fuerzas más importantes de Brasil en materia de combate cultural contra el neoliberalismo, la propia ministra termina diciendo que no sabemos si podemos subordinar el ECAD (Escritorio Central de Recaudación de Derechos, similar al querido SADAIC argentino) al Estado. Un discurso de corte netamente neoliberal: no sabemos si la política podrá subordinar a la fuerza del capital privado. Por las dudas, trataremos de no tocar sus intereses, eso queda claro, a pesar de que el ECAD recaude 235 millones de doláres anuales sin saber demasiado bien a quiénes, cómo y de qué forma se destinan los fondos.

Ana de Hollanda ha dado qué hablar desde su asunción. Hija de Sérgio Buarque de Holanda, importante historiador de Brasil, y hermana de Chico Buarque, importante músico de la cultura brasilera, la ministra ha dicho que no llegué a este cargo por mi hermano. Fue vicedirectora de FUNARTE -un homólogo argentino al Fondo Nacional de las Artes de Argentina-, ala contraria a Juca Ferreira y Gilberto Gil en el seno del PT y compañera de jugarretas de Antonio Grassi, quien durante la dirección de Gil y Ferreira fue acusado de malversación de fondos públicos y por ello se vio obligado a dimitir en la dirección de FUNARTE. Ana de Hollanda fue convocada por Grassi para trabajar en la institución y renunció cuando él lo hizo. Hollanda parece haberle devuelto el favor.

La discusión necesita continuar de algún modo, pero no en los términos que quiere imponer Hollanda, dejando de la puerta para afuera a los artífices de la propuesta e invitando sólo a los amigos que la han "alabado" por defender la propiedad intelectual como "propiedad humana inalienable", sino en los términos que venía avanzando hasta ahora. Pero para eso es preciso defender lo conquistado y continuar con el proceso abierto por Gilberto Gil y Juca Ferreira: por más que los figurines cambien, las urgencias y necesidades siguen siendo las mismas.


En Partido-Pirata tradujeron la entrevista a Ana de Hollanda: "Ana de Hollanda dice que los derechos de autor precisan respetar los acuerdos internacionales" y la "Carta de representantes de la sociedad civil a la Presidente Dilma Roussef y a la Ministra de Cultura Ana Buarque de Hollanda".


Comentarios

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#2 ¿Libro como objeto?

Hola, llegué acá desde la web de Vía Libre.
Me acaba de llegar la data de que la Oficina de Mecenazgo de la ciudad de Bs.As. abrió una convocatoria para actividades relacionadas con la designación de Bs.As. como Capital Mundial del Libro.
Los ejes de la convocatoria son:
• La promoción del hábito de la lectura.
• La promoción del libro como objeto. <--ESTE ES EL QUE ME PREOCUPA
• La difusión de la cultura y el patrimonio librescos de la ciudad.

¿No estaría bueno poder presentar algún proyecto desde el campo de la cultura libre, para contrarrestar el discurso oficial de las editoras?

Este es el link de la convocatoria, la macana es que cierra el 21 de enero:
http://www.buenosaires.gov.ar/agenda/contenido.php?w=1&menu_id=18242&id=...

Saludos,
Ignacio.

#3 Sí, vi la convocatoria y me

Sí, vi la convocatoria y me hizo el mismo ruido que te hizo a vos: qué es eso del "libro como objeto"?

Creo que el problema es que la elección de los ejes ya viene dado, de modo que hacer una crítica epistemológica del eje dudo que pueda llegar a ser, en sí misma, un "proyecto".

Quizás podría presentarse algo que vaya en contra de esa misma idea, de que la escritura debe fijarse necesariamente en el soporte físico libro y que "el libro como objeto" puede ser entendido también como un pedazo de tu disco duro.

A vos se te ocurre alguna idea?

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